Una hermosa experiencia de Misión en los parajes de Chancaní


El Sábado 6 de noviembre, tuvimos la MISIÓN de asistir a familias carenciadas e instituciones de CHANCANÍ.ESTABA MUY CONTENTA PUES SERÍA MI PRIMER EXPERIENCIA EN ESE LUGAR, YA TENÍA TODO PREPARADO, COMIDA, BEBIDA, ROPA DE ABRIGO Y DEMÁS...
ME LEVANTE BIEN TEMPRANO, pues Chancaní se encuentra a 80 km de Villa Dolores y el único camino de acceso está en muy malas condiciones por lo que teníamos por delante UNA LARGA JORNADA -había que salir temprano pues el calor se haría sentir en un viaje poco cómodo-
VIAJARÍAMOS EN DOS COCHES, yo compartí mi viaje con Julio, Hugo, Yanina y Damaris; en el otro auto viajaban, Alberto y Pablo. Es importante destacar que no todos éramos de la misma localidad, ni edad, ni de la misma confesión, pero nos unía Cristo y el saber que aunque sea muy poquito, podíamos ayudar a nuestros hermanos.
GRACIAS A DIOS TUVIMOS UN HERMOSO VIAJE y casi sin darnos cuenta llegamos al centro de Chancaní, donde conocí a Nena, que tiene un almacén con teléfono público (el único en la zona).
Así comenzamos visitando distintos parajes y a sus familias.
Deseo destacar que en algunos lugares del pueblo y sus parajes no hay luz eléctrica y el agua potable es un bien que disfrutan pocas familias. Encontramos que gracias a Dios algunas de ellas tenían pantalla solar, (se las habían dado a pagar en cuotas), y de este modo podían tener luz para la casa, heladera y una pequeña televisión blanco y negro. Ya algunas pocas se les había dado una casita con 1 o 2 dormitorios, con tanque de agua, camas cucheta, ducha, inodoro. No todas las casas tenían agua potable, nos contaron que en la escuela habían puesto una canilla pública, y la comuna venía 1 ó 2 veces al mes a llenarles los depósitos cobrándoles $ 55 cada visita.
Pude notar que algunos depósitos de agua tenían más cuidados que otros, eran tipo pileta de natación, algunos tapados con lonas, para que el agua se mantenga en mejores condiciones, pero otros no tenían nada que los cubra, y de este modo poco a poco se juntaban hojas, tierra, bichitos…
Tratamos de visitar a las familias que tenían más niños (un promedio de 10), pues considerábamos que eran los más necesitados, vi muchos pies descalzos…, a todos los escuchamos, los encuestamos para saber sus necesidades, les ofrecimos: alimentos, indumentaria, calzado, juguetes, agua mineral y también les dejamos ejemplares del Nuevo Testamento. Vimos muchas casas que no cubrían con las necesidades mínimas, paredes de adobe, que se caían por si solas, con techos de paja, sin agua potable, sin refrigerador… Nos despedíamos de cada familia, con una oración, una canción, y muchas ganas de volver a encontrarnos. Así pasamos todo el día de familia en familia, y cuando nos dimos cuenta, ya habían pasado varias horas, y el calor no aflojaba, a pesar de nuestro esfuerzo no pudimos visitar a todas las familias que queríamos.
Por último pasamos por la casa de un misionero llamado Pedro, quien nos comentó sus proyectos, logros y sueños sin dejar de lado las dificultades por las que ha tenido que pasar a menos de 2 años de vivir allí.
TODA ESTA EXPERIENCIA FUE REALIZADA EN COMPAÑÍA DE CRISTO, QUIENES UNIO Y GUIO NUESTROS PASOS EN UN LUGAR DONDE LAS NECESIDADES son MULTIPLES.

SUSANA ISABEL TAPIA
VOLUNTARIA DE VILLA DOLORESN de la R.: Susana fue uno de los siete voluntaros que participó de la misión de asistencia humanitaria en la zona de parajes de Chancaní del ppdo 6 de Noviembre